Historia y monumentos de Reina

Historia y monumentos de Reina

Reina se encuentra en la Campiña Sur extremeña, en la provincia de Badajoz, cerca de Andalucía, a caballo entre la Sierra Morena y la Campiña Sur extremeña.

Encajada entre los cerros del Castillo, Cezorrera, Escañito y Asomadilla, que la ocultan de la vista de la carretera. Sorprende al visitante cuando al subir la cuesta aparece el pueblo blanco estirado en el valle a una altitud de 750 m. Su altitud sobre el nivel del mar es de 705m.

Hoy os cuento la historia de Reina.

Historia de Reina

La situación estratégica del cerro del Castillo y la riqueza minera de la zona le confiere unas cualidades muy apropiadas para la defensa en tiempos difíciles. Esto hace que su poblamiento se remonte a etapas tan tempranas como la Edad del Bronce.

Las siguientes noticias que encontramos sobre el poblamiento en el mencionado cerro, las ofrece Plinio en su “Historia Natural”, en la que cita el oppidum de Regina como uno de los poblados fortificados situados en la Beturia túrdula. Ocupaba la parte amesetada del cerro mirando hacia el sur (Sierra Morena), por donde subía el camino de acceso a la cima, conservándose aún algunos tramos excavados en la roca. En la cima o en las laderas pueden observarse restos de las antiguas construcciones: aljibes, sillares de granito e innumerables restos cerámicos, reaprovechados después en la construcción de la alcazaba.

En época túrdula y romana permitía la vigilancia de un extenso territorio y el control de los pasos que cruzaban Sierra Morena, así como las calzadas que unían Emérita (Mérida) con Corduba (Córdoba) y con Híspalis (Sevilla) a través de Astigis (Écija).

A mediados del siglo I la paz y las incomodidades de las alturas potenciará la fundación de la conocida hoy día como la ciudad de Regina. Esto hace que los reginenses abandonen progresivamente el oppidum. Pronto se convirtió en una ciudad floreciente de 3000 o 4000 habitantes, en la que destaca el teatro, el foro o las cloacas, en excelente estado de conservación.

En la etapa visigoda, volvemos a encontrar referencias históricas sobre Regina, que aparece mencionada en las actas del II Concilio Hispalense en el siglo VII. De esta época, aún podemos observar los capiteles y fustes de columna que se conservan en la ermita de Ntra. Sra. de las Nieves, situada en recinto de la fortaleza.

La ocupación árabe empuja de nuevo a sus habitantes a la sierra buscando protección. Aprovechando los restos del antiguo oppidum, se construye una primera fortificación en la parte más elevada del terreno, referido luego en las fuentes medievales como el “Castillo Viejo”. De él, apenas se conservan los cimientos y un aljibe cuadrado, ya que volvió a reutilizarse y transformarse con posterioridad. Alfonso IX toma la fortaleza en 1185 matando a muchos de sus defensores y haciendo cautivo al resto. Al poco tiempo es recuperada por los almohades, y tras la batalla de Alarcos (1195), Yacub ben Yusuf manda fortificar todas las alcazabas al sur de Toledo, construyendo en Reina una impresionante alcazaba y una cerca amurallada para proteger a la población. Se construyeron utilizando la técnica del tapial (la tabiya musulmana) a base de tierra y cal compactada con golpes de pisones o mazas. Las murallas han sido restauradas recientemente, de manera que podemos hacernos una idea bastante acertada del perímetro y las dimensiones del recinto amurallado. De la etapa islámica, además se conserva el acceso original a la fortaleza, situado en el flanco norte. La puerta original, hoy reconstruida, mantiene la estructura en recodo característica de las fortificaciones islámicas, protegida por una torre albarrana.

En 1246 es entregada, sin lucha, a Fernando III el Santo que se encontraba en la conquista de Sevilla, que la dona a la Orden de Santiago para su protección y administración. En el privilegio de donación señala los mismos límites que tuvo “en tiempos de moros” con lo que se convierte en cabecera de una de las encomiendas más extensas de la Provincia de León de la Orden de Santiago, con unos 1500 kms. cuadrados.

La Orden reforma y adapta la fortaleza atendiendo a sus necesidades, transformando la antigua entrada en recodo, construyendo un nuevo aljibe y adecuando esta parte como residencia y sede de la encomienda. En el siglo XV, el Maestre de la Orden, Alonso Cárdenas, mandó restaurar las murallas y construyó nuevas dependencias. De esta última etapa constructiva es la ermita de Ntra. Sra. de las Nieves, aunque observamos restos de época visigoda en su construcción, así como la posible bodega, cuadras y otros edificios asociados a la casa de la encomienda.

En el siglo XVI, el estado de ruina de la fortaleza, unida a la pérdida de su función defensiva y las incomodidades derivadas de su situación, provoca que los vecinos fueran instalándose en los arrabales, en la parte baja del valle, en el paraje llamado “el Bodegón”, en los alrededores de la ermita de S. Sebastián, conformando la actual población. Dicha ermita, en 1554, pasaría a ser la nueva parroquia, manteniéndose hasta la actualidad. El éxodo de la población se mantiene hasta el siglo XIX, recogiendo Madoz en su diccionario que se otorgó el título de “hijos-dalgos” a quien permaneciese en la fortaleza, aunque sin mucho éxito. En este momento, el pueblo contaba con 117 casas y 430 almas.

La adaptación al valle que forman los cerros del Castillo, la Cezorrera, Escañito y Asomadilla, da como resultado un pueblo que se estira y encarama a las laderas, quedando medio escondido entre un paisaje de campiña y sierra.

Monumentos de interés

1 . La Alcazaba – En la actualidad, se sube por un camino cómodo y perfectamente transitable, que parte desde la población, con una longitud de menos de un kilómetro. Durante la subida podemos admirar la llanura de la Campiña y la multitud de pueblos que en ella se encuentran: Casas de Reina, Llerena, Berlanga, Ahillones, Azuaga …

Sin duda, la alcazaba es el elemento que más destaca en este espacio de la Campiña. De origen árabe, reaprovecha elementos constructivos anteriores, que muestran la antigüedad de la ocupación del llamado cerro del Castillo. Prueba de ello son los  sillares de granito romanos que refuerzan las esquinas de una de las torres, la “torre de los sillares”, situada en la zona este de la alcazaba. La fortaleza está situada a 825 metros de altitud y cuenta con 15 torres rectangulares unidas entre sí por murallas de tapial de 2 metros de espesor.  El  flanco norte y oeste están protegidas por sendas torres albarranas, una de ellas, de posible factura octogonal sobre base cuadrada.

 Se conservan dos aljibes, uno a la izquierda de la actual entrada, de origen musulmán y otro en la primitiva entrada en recodo, hacia el noroeste, de época santiaguista. A esta misma época corresponden las construcciones restauradas en torno a la primitiva puerta, pudiéndose observar el empedrado del suelo, en buen estado de conservación y los restos de una antigua bodega.

2. Ermita de la Virgen de las Nieves – Dentro de la fortaleza se encuentra la ermita de la patrona de Reina, Nuestra Señora de las Nieves. Es una construcción de finales del siglo XV, aunque sus orígenes pueden ser anteriores.   Si nos fijamos en las columnas y capiteles situados en el atrio y en los que se encuentran en el coro de la iglesia, observamos su pertenencia a la época visigoda.

El edificio es de una sola nave, con bóveda de cañón apuntado. La cabecera, separada por un arco toral, se cubre con una bóveda de crucería. En el altar mayor se encuentra la nueva imagen de la Virgen de las Nieves, ya que la anterior fue destruida por el incendio originado por un rayo que quemó el retablo y sus imágenes. A los pies de la iglesia se sitúa un pequeño campanario, que se eleva sobre el tejado de la propia ermita.

         Las paredes del edificio debieron estar pintadas, según lo atestiguan los pocos restos que quedan. En la última restauración llevada a cabo en los años 2008 y 2009, aparecieron en el atrio unas singulares pinturas que muestran varios barcos, algunos personajes y vegetación de difícil interpretación.

         Adosado al edificio principal, al lado de la epístola, se encuentra la sacristía, cubierta por una bóveda casi plana, dividida en cuatro casetones. En el lado del evangelio está adosada la casa del ermitaño, con arcos apuntados de ladrillo en su interior, de construcción similar a la ventana tapiada todavía visible al exterior.

3 . Iglesia de San Sebastián – Pertenece a la misma época que el anterior edificio de  Ntra. Sra. de las Nieves, fechándose su construcción hacia el siglo XV. Fue en origen antigua ermita de los arrabales de Reina, cuando la población aún habitaba el castillo, convirtiéndose en parroquia con el traslado de los vecinos a esta zona. Está dedicada a San Sebastián, y se sitúa en la zona más baja del pueblo, alrededor de la cual se fue conformando el mismo.

Consta de una  sola nave cubierta por bóveda de cañón y cabecera con bóveda de crucería. A los pies se situaba un pequeño coro, hoy desaparecido, por donde se accedía a la espadaña, aledaña a la puerta del perdón, hoy tapiada.  Esta puerta  es de arco apuntado con varias arquivoltas de ladrillo, de un claro estilo mudéjar. En la parte del evangelio se adosa la sacristía, colocándose el conjunto sobre una alta calzada que contrarresta el desnivel existente.

4 . Pilares y fuentes – Se conservan dos fuentes con su abrevadero para surtir de agua al pueblo y abrevar el ganado. Las dos son del mismo tipo de construcción: una pequeña espadaña donde se sitúan los caños y la  pileta para llenar los cántaros y a lo que se adosa el abrevadero.

En los dos se conservan sendas placas de mármol con la dedicatoria, la fecha y los artífices: “Realizados en 1899 siendo alcalde Juan Maesso Rodríguez por los maestros Faraco y Pérez”. El “pilar de arriba”, situado en la salida sur de la localidad, en el barrio de la “Peñalta”, está dedicado a Ntra. Sra. de las Nieves. El otro pilar, el “de abajo”, cercano a la parroquia, se encuentra bajo la  advocación de este santo, San Sebastián, y ya es mencionado por Madoz en su diccionario por sus beneficiosas aguas.

Fuente e imágenes: Wikipedia y Ayuntamiento de Reina

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Redacción

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